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13 enero 2006

Zapatero apoya a ETA

Que Zapatero apoye a ETA es algo que no debería sorprendernos por el hecho de que sus amigos de la Ezquerra Catalana son igualitos que los de Batasuna-ETA, con la única diferencia de que no matan, pero al fin y al cabo son la misma mierda.

Los 'populares' María San Gil y Carmelo Barrio, ayer, denunciando la presencia del símbolo de ETA (en el centro de la diana y en verde) en el cartel del congreso de Batasuna.

Que Zapatero apoye y arrope a los terroristas no es algo que deba sorprendernos tampoco, pues son varias sus claudicaciones hacía el terrorismo internacional y hacía el islamismo radical, que es -por otra parte- el verdadero enemigo del progreso de Occidente. He dicho que no debería sorprendernos la actitud pro-terrorista de Zapatero pero nos sorprende por lo inusitado que es el hecho de que un Presidente de un país democrático apoye y refrende las reuniones de terroristas apoyandose en el derecho a la reunión que se consagra en la Constitución. Decir que los terroristas batasunos tienen derecho a reunirse es como si Bush dijese que Bin Laden tiene derecho a reunirse con la cúpula de Bin Laden en un palacio de congresos en norteamérica, es irrisorio desde todo punto.
En primer lugar, Zapatero debería recordar que Batasuna es un partido político ilegal por pertenecer a ETA y en virtud de una ley aprobada durante el gobierno de Aznar con el voto favorable del mismo Zapatero. Por estar ilegalizada y seguir sin condenar a ETA, todos sus miembros no deberían tener más derecho que aquel de abrir los ojos por las mañanas y ver los barrotes de la cárcel a la vez que escuchan continuamente ese himno nacional que representa a la España que ellos tanto odian. Es más, y aunque no sea políticamente correcto, los terroristas y sus complices deberían ser pasados por la guillotina; así por ejemplo Cándido Azpiazu no estaría ahora en libertad con un negocio montado bajo la vivienda de la viuda de una de sus víctimas.
Sr. Zapatero, ETA, sus miembros, sus complices y quienes les apoyan no tienen más que un derecho y ese es el de morir lo más rápido posible. Esa es la única manera -la de la fuerza- de acabar con el cáncer que junto al nacionalismo lleva más de 30 años desgastando continuamente los cimientos sobre los que se asienta el Estado de Derecho y la unidad nacional. Ya que les va a permitir reunirse para planificar sus próximos actos terroristas contra España, contra la ley y contra los ciudadanos al menos podría designar a la Policia Nacional para que les detenga a todos y les de muerte, tal y como se merecen.


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