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22 enero 2006

Las verdades del barquero

Quieran o no aquellas personas de la izquierda ideológica lo que es evidente hoy en día en España es la izquierda, y no otros, quienes están actuando como partidos casi antisistema ya que pretenden liquidar de facto la Constitución actual –que no digo con esto, que sea una Constitución magnifica sino que es la legalidad vigente en estos momentos- utilizando métodos bastantes torticeros –jurídicamente hablando- puesto que aprobar una ley orgánica, tal y como es el actual estatuto catalán, supone una quiebra institucional de consecuencias imprevisibles para nuestro país en muchos aspectos.

Uno se pregunta el porque de abandonar el respeto a la legalidad y al consenso del 78 que siguieron los presidentes anteriores, Aznar y González, que si bien practicaron políticas divergentes la una de la otra nunca plantearon la ruptura constitucional dejando de lado totalmente al otro gran partido nacional. Lo que está haciendo el Gobierno en estos meses en los que negocia con los partidos catalanes como si estuviésemos en una verdulería del regateo es de juzgado de guardia; y lo es porque tal reforma estatutaria sería más que conveniente que fuese aprobado con el voto favorable de los dos grandes partidos. Pero no, el PSOE y el Gobierno prefieren dar la espalda a ese 42% de la población que actualmente representa el PP para contentar a los políticos de unos partidos que apenas llegan a representar al 5% de la población. ¿Esto es gobernar para todos –tal y como dijo al Sr. Rodríguez en su campaña- ó gobernar en pro de la ruptura constitucional?

Cabe preguntarse también como es posible que los Sres. del PSOE entiendan que se está reforzando la unidad de España cuando en realidad están troceando esa susodicha unidad nacional. A no ser que en el PSOE tengan la concepción de que España no es lo que es ahora mismo sino que es la España actual menos Cataluña, pues no se puede entender que digan que se está reforzando la unidad nacional con un Estatut totalmente rupturista. Para ser más claros en nuestra afirmación diremos que Zapatero se está limpiando el culo con los sentimientos de media España, sino más, a la vez que le pasa la lengua al culito de esos amigos catalanes que junto con Ben-Laden y su organización terrorista le auparon al poder. Sr. Zapatero me parece perfecto que pague usted sus deudas pero por favor no utilice nuestros sentimientos, nuestro dinero o nuestra nación para ello porque a eso en mi tierra le dicen robar, y supongo que en la suya –de usted- también le llamaran así.

Quizá habrá quienes piensen que me reitero en los argumentos del PP, en que se está rompiendo España, etcétera, etcétera pero no es cuestión de reiteración ni de ser un “martillo-picon” sino que es una cuestión puramente de ideas políticas y de expresar lo que uno siente ante las barbaridades de un gobierno que liquida nuestra nación y nuestra historia como si de una mierda se tratase. Verán ustedes ni España es una mierda ni los españoles merecemos ser tratados como mierdas, merecemos –creo que sobradamente- un gobierno que dignifique a nuestro país en el extranjero, un gobierno que se preocupe de nuestros problemas y no un gobierno que se preocupa por sacar a la luz los malos augurios del pasado como queriendo retrotraerse antes entonces para intentar, aposteriori, rectificar el devenir de una historia que por aquel entonces les fue desfavorable.

Digo que necesitamos un gobierno que se preocupe por nuestros problemas e intente solucionarlos pero ello no implica que necesitemos un padre que nos lo de todo mascadito y que nos pinte de color fosforito el camino a seguir; para guías de las masas Europa ya ha tenido bastante con Mussolini, Franco o con el mismísimo Adolf Hitler. No queremos estado-guía ni tampoco estados paternales, sólo queremos un Estado que dicte unas normas básicas que regulen nuestra sociedad y que nos inculque la responsabilidad necesaria para que seamos nosotros mismos, y por nuestros medios, quienes lleguemos a ese punto de excitación social en el que nuestra calidad de vida y bonanza económica experimentan un crecimiento de altas cotas que nos permite, a su vez, ir avanzando hacía esa felicidad tan anhelada por el hombre y tan negada por esos estados que históricamente han tratado de guiar al ciudadano hacia el borreguismo social.

Así pues le pido al Sr. Zapatero que se este quietecito, que no haga nada porque cada mañana que él se despierta de sus sueños nocturnos España va a peor.
Para hacer lo que esta haciendo mejor no haga nada, se lo pido de corazón.


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