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25 enero 2006

LA TRISTE REALIDAD DEL PP CATALÁN

Poco tiempo antes de ser impuesto con un congreso a la búlgara, muy poco propio de partidos liberales, Josep Piqué i Camps como presidente del PP catalán, corría en la vieja sede de la calle Urgell, hoy convertida en clínica dental, el miedo a que con Piqué se iniciase un desembarco masivo de amigos convergentes del entonces ministro y futuro líder del PP Catalán, por la gracia de Aznar.

Pero, en el inmediato futuro que siguió a su elección, pocos cambios en el paisaje político del PP Catalán se observaron. Todo el fernandismo cutre que preexistía a Piqué y que se dedicó a purgar a los cuadros medios que ayudaron a Alejo Vidal-Quadras a sacar los mejores resultados que jamás ha obtenido el PP en unas elecciones autonómicas, consolidando el Partido en muchas localidades importantes de Cataluña donde el PP de Jorge Fernández no existía, temblaba como un flan, pensando en que la venida de Piqué podía significar el fin de sus sueldos.

Personajes de dudosa utilidad política como Xavier García Albiol, Berta Rodríguez o Juan Carlos Del Río, en cuyos municipios el PP no logra ni de lejos alcanzar los buenos resultados que obtiene en las elecciones generales en las locales, respiraron tranquilos; parecía que Piqué sólo venía con Vendrell. En esas, llegaron las elecciones municipales, donde el PP mantuvo los resultados, gracias a la abnegación de muchos de sus candidatos, que, con la que estaba cayendo con la guerra de Irak, hicieron igualmente campaña. El PP perdió los gobiernos de El Masnou y Sant Cugat, pero en Tarragona se pudo seguir manteniendo el gobierno nacionalista de Convergencia. No vimos demasiado a Piqué, pero tampoco se le echó en falta

Se acercaron las elecciones autonómicas, esas en las que Piqué se veía como Conseller en Cap de Mas y todo el ecosistema popular catalán se hacía la boca agua pensando en que cargos en que consellería iban a ocupar. Entonces se empezó a ver que posiblemente si que Piqué y su rasputín privado, Francesc Vendrell, si que tenían alguna intención de hacer desembarcar a amiguetes nacionalistas como ellos. Francesc Vendrell, el oscuro diputado impuesto a Alberto Fernández por Piqué en las autonómicas del 99, que antes de su ascensión al trono decía se refería en Comités y Juntas del PP Catalán a las noticias nacionales como “del extranjero”, que en repetidas ocasiones ha declarado en La Vanguardia compartir la política lingüística de la Generalitat.

En las listas del Parlament, tras meter a Belén Pajares –cuya utilidad política debe ser muy valiosa, ya que la tiene tan cuidadosamente guardada que nadie se la ha encontrado- de número 3 en la lista como concesión a Alberto Fernández, amo y señor del partido en Barcelona (plaza que mantiene a viento y marea, esperando a que Piqué se vaya para volver a ocupar la silla que ocupaba antes que él), se permitieron hacer su propia lista, con perfiles llanos que si alguna virtud política se esperaba de ellos aun estamos esperando verla.

Pero, analicemos un poco los perfiles elegidos por Piqué en sus listas; en Tarragona, Rafa Luna, eterno secretario general, viejo amigo de Don Manuel, que le anuló todas las ponencias de sus congresos de Nuevas Generaciones en el pasado, hábil congelador de problemas internos y garantía de la inacción. Entre sus más conocidas obras está la de colocar a un presidente provincial de Tarragona, López Mallol, que confunde a Hugo Chaves con “Hugo Sánchez” –error que cometió en su discurso de investidura como presidente, entre otros errores graciosos más- y defenestrar a la concejala del ayuntamiento de Tarragona, María Mercè Martorell, concejala del PP que logró la declaración de Tarragona como patrimonio de la humanidad, o colocar de Secretario General Provincial de Tarragona a su íntimo amigo el bronceadísimo Pedro Figuereido, de una utilidad política sólo comparable a la del presidente; mientras tanto, en numerosos pueblos de Tarragona, como en Tortosa, se van colando ex -miembros de CiU como candidatos y se va defenestrando a históricos dirigentes del PP tarraconense, como Josep Curto. Poco a poco el PP en Tarragona va caminando a una situación muy parecida a la que vive el PP en Gerona, con muchas comarcas, como en la Conca de Barberà, donde no hay implantación alguna. ¿Qué se ha hecho de aquel PP de Tarragona de Vidal-Quadras y Curto?

En Lérida, un total desconocido para el PP ilerdense: Jordi Montanya, ciudadano andorrano (tuvo que renunciar a su nacionalidad andorrana para poderse presentar), cuyo vínculo con Piqué, que presupone el que esto escribe debe existir –sería lo único que explicaría su inclusión en las listas- es tan poco conocido como su actividad parlamentaria. En esta provincia si que el PP está al borde de desaparecer: tras echar al histórico Ignasi Llorens, diputado en el Congreso que había mantenido el escaño y persona que había propiciado el crecimiento y el mantenimiento local del PP en esa provincia, se impone a Montanya como candidato también para las generales, y Montanya también como presidente provincial, contra todo el partido en Lérida, que empieza a abandonar el partido casi en masa. Si ya ha perdido el PP en Lérida el diputado que tenía en el congreso, hará falta ver que queda de él después de las municipales. Seguramente sólo Montanya, hasta que el PP en esa provincia no llegue al cinco por ciento de votos en las próximas autonómicas y se quede sin Montanya, algo que casi todas las encuestas dan por seguro. Piqué puede presumir de haber borrado del mapa prácticamente el PP ilerdense.

En Gerona, vino la sorpresa. Piqué metió el que fue primero de sus grandes fichajes de CiU: Manel Ibartz, número dos de la lista por Gerona y que entró de diputado al ser elegida Diputada en el Congreso Alicia Sánchez-Camacho; ex senador de CiU en el congreso, el personaje en cuestión se sigue declarando nacionalista, se ruboriza ante muchas de las intervenciones de dirigentes nacionales del PP y tiene su web personal sólo en catalán. Pero no es este el único nacionalista que ha metido Piqué con calzador en el PP catalán: Enric Millo, ex presidente de Unió en Gerona, que se declara aun como nacionalista y afirma haberse ido de CiU por causas internas, fue metido como número 2 de Jordi de Juan para las generales, y está ahora mismo en todos los círculos de poder de Piqué, siendo uno de sus máximos consejeros; aunque no son los únicos: también ha metido Piqué en el PP gerundense a Jaime Veciana, ex responsable de política local de Unió en Gerona, como vicesecretario general de Organización provincial o a la ex diputada convergente Mercè Amorós como responsable de sectorial, entre otros. Todo con un magnífico congreso a la búlgara y desplazando a todos los históricos del PP gerundense, que llevan años manteniendo al PP en esta difícil provincia; hasta Jordi de Juan ha sido desplazado en la operación. Y dicen muchos de los afectados de Gerona que esto es sólo el principio: se adivina que en las municipales va a ser difícil distinguir las listas del PP de las de CiU.

Y en Barcelona, la provincia de la que Alberto Fernández ha hecho su “Cuartel de Invierno” también hizo Piqué de las suyas en la lista, pero en este caso con un resultado bastante mediocre y unos diputados de muy bajo perfil. Una gran Dolors Nadal, que era lo único válido (seguramente por eso está en Madrid), un Dani Sirera (objetivo a abatir tanto por Vendrell como por Alberto Fernández) y un Joan López (que entró por casualidad) son lo único que mantienen la dignidad del PP catalán en el Parlament, y, seguramente, por eso son los que tienen más números para no repetir como diputados.

De número tres de la lista, tenemos a la antes citada Belén Pajares (la lista en Barcelona se hizo manteniendo un complejo sistema de compensaciones de intereses entre Alberto Fernández y Josep Piqué), seguida por el inefable Vendrell, y con algunos fichajes interesantes, como Santiago Rodríguez, de Vilanova –en su pueblo lleva siglos sin pasar de dos concejales, pese a que con los resultados del resto de elecciones el PP tendría muchos más concejales-, amigo personal de Piqué y que se manifestó a favor de la nueva regulación de Consejo Audiovisual de Cataluña (por fortuna parece que la presión del PP nacional ha obligado a votar en contra al PP), Rafa López (curioso diputado ex presidente de Nuevas Generaciones que en diversas ponencias y manifestaciones públicas se ha manifestado a favor de legalizar las drogas blandas, de los matrimonios homosexuales, de la eutanasia, del cuarto supuesto del aborto y del reconocimiento de Cataluña como nación), Mari Àngels Olano (para quien el hecho de rechazar que Cataluña sea una nación no le proviene de creérselo, sino de la imposición constitucional, afirmación hecha en un acto público en La Llagosta) o Eva García, amiga íntima de Francesc Vendrell, que guarda las virtudes políticas en el mismo lugar que Belén Pajares.

Y mientras tanto, toda la gente que con Alejo Vidal-Quadras logró hacer del PP la segunda fuerza en Barcelona ciudad, purgada y desterrada; Francesc Vendrell reuniéndose con gente de CiU en la sede de la calle Urgel, preparando nuevos fichajes, “cargándose” a toda la gente de toda la vida del partido y asustando a la gente que comparte la ideología popular en Cataluña que, en muchos casos, ni se acerca ya al Partido, prefiriendo movilizarse en movimientos cívicos como Convivencia Cívica Catalana, del profesor Francisco Caja, que sí defienden los valores del PP en Cataluña, o empezando a acudir a Ciutadans de Catalunya, plataforma de Francesc de Carreras, Arcadi Espasa y Albert Boadella, que, pese a tener cierta inclinación a la izquierda, si que defienden los valores fundamentales de unidad de España, libertades personales e individuales y compromiso con la Constitución que Piqué y sus más estrechos colabores parece que han olvidado o nunca han conocido. Hemos podido ver a Eduardo Bueno, ex candidato de AP a la Generalitat, Juan Esteve Oriol, histórico ex diputado o a otros ex dirigentes populares en actos de esta plataforma.

Y es que está llegando el momento de actuar: está claro que el PP de Cataluña no es herramienta útil para luchar contra el nacionalismo autoritario, que en poco difiere ya del fascismo. Piqué se quiere integrar, como dijo ya a los miembros de Ciutadans de Catalunya en la reunión que tuvieron con él en verano, en la tradición catalanista; quiere ser un nacionalista de segundo nivel. Y eso es, para el que esto escribe, una profunda traición a sus votantes, a los ideales que representa ese partido en Cataluña y, porque no decirlo, a España.

No sé a que está esperando Rajoy. Hace falta un cambio profundo, muy profundo, en el PP catalán. Casi una refundación. Está claro que masa electoral hay: lo demostró de sobras Alejo Vidal-Quadras a quien, antes de ser defenestrado por Aznar para lograr el poder en los pactos del Majestic, le daban las encuestas 22 diputados en el Parlament (frente a los 15 que tiene ahora Piqué y los 12 que obtuvo Alberto Fernández en su día). ¿Hay que esperar a que a Piqué le den un puesto en la Fundación de La Caixa para que se vaya por su propio pié después de dejar al PP catalán en la casi extraparlamentariedad? ¿Hay que esperar a que se vaya Piqué para que siga Alberto Fernández y haga desaparecer del todo al PP en Cataluña?

En este punto final de mi artículo, me gustaría hacer una reflexión más; y es que Alberto Fernández pretende utilizar la situación del PP Catalán para desgastar a Piqué, pero no por el bien del partido o por convicción, sino para ocupar él mismo la poltrona que le fue quitada. Dicen que en el país de los ciegos, el tuerto es el rey: y en el partido de los encegados por el nacionalismo que es hoy el PP Catalán, ese PP que aspiraba a sumarse al Estatut, ese PP que es receptor de nacionalistas de CiU y escupe a los históricos del PP, el tuerto de Alberto Fernández parece una alternativa. Pero nunca olvidemos quien inventó el giro catalanista, ni quien ha purgado a toda la gente de Vidal-Quadras en Cataluña para poner en su lugar a incompetentes que son incapaces de mejorar los resultados del PP, o, al menos, igualarlos en las municipales a los obtenidos en las elecciones generales.

Va siendo hora que Rajoy reaccione: una reacción fuerte y contundente. Va siendo hora de que se nombre una gestora en Cataluña que ponga orden y reestructure el partido. Va siendo hora de un líder fuerte en Cataluña que recupere el discurso del Partido y sea un referente para los constitucionalistas en Cataluña. No hay que esperar a que llegue el desastre, y a que el Parlament parezca un parlamento extranjero. Da la sensación de que el PP nacional se ha olvidado de Cataluña y deja las manos libres a Piqué y a sus secuaces. Una reacción rápida de Rajoy, recuperando el orden antes de las municipales y recuperando a todos los históricos y sumando a toda la gente de plataformas cívicas que huye del PP seminacionalista de Piqué. Yo creo que la majoría de los resultados del PP estaría garantizada; constituir listas presentables para las municipales y las autonómicas. Gente no le falta a Rajoy: si Alejo Vidal-Quadras no quiere, dirigentes como Ignasi Llorens, Reyes Montseny o muchos más podrían hacerlo igual de bien. Y es que el PP tiene que empezar a asumir que, al nacionalismo, como bien dice Vidal-Quadras, se le debe ganar en las urnas.
Un artículo escrito por A. Escolano miembro de Veïns de Catalunya. Pueden leer también la magnifica entrevista que Chemita le ha hecho a A. Escolano, actual responsable responsable de Política Territorial de la Plataforma Veïns de Catalunya y antiguo Presidente de Nuevas Generaciones del PP de Badalona y responsable regional de Política Local de Nuevas Generaciones.


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