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21 enero 2006

La progresividad fiscal y la reforma socialista que ahorca a las rentas medias-bajas

La progresividad fiscal en función del nivel de renta es algo que yo personalmente detesto, pero al fin y al cabo eso queda dentro de mi opinión. Sin embargo hay aspectos de los tramos impositivos del IRPF que si merecen un comentario mayor puesto que un tramo impositivo del 43% -antes el 45%- es realmente usura fiscal; es un robo.

La reforma que tanto bombo ha tenido al final ha quedado en agua de borrajas puesto que además perjudica seriamente a las rentas más bajas, las situadas entre 9.000€ y 18.000€ (si no han modificado la cuantía superior), ya mientras esas rentas –siendo la cuantía inferior de 6.000€ en vez de 9.000€- antes tributaban a un 15% ahora lo van a hacer a un 24% con lo que ello supone. Que venga ahora el Sr. Solbes y nos diga dónde queda ese beneficio para las rentas más bajas que han de tributar cuando no es que no haya beneficio, es que aplican una subida de 9 puntos en el tipo impositivo. A todo esto, ¿no era la izquierda quién miraba por los más necesitados?

Por otro lado, y una vez destapada la mentira de la “bajada de impuestos”, sería conveniente hablar de esa supuesta “justicia impositiva” que la izquierda tradicionalmente camufla bajo un IRPF que es una auténtica usura para el contribuyente conforme mayores sean sus ganancias. Lo justo y lo lógico para un sistema igualitario en cuanto al pago de impuestos sería un IRPF que tenga un solo tramo fiscal –pongamos un 25%, que ya es bastante- que sea aplicable a todas aquellas rentas que superen un umbral mínimo que no sería fijo sino que sería móvil y habría que calcular para cada caso conforme a sus circunstancias particulares. Me explico, una familia que únicamente consta de marido y mujer –o de los dos cónyuges, para ser más correctos conforme a la ley vigente- no puede tener el mismo umbral mínimo que una familia que consta de 5 miembros –una familia con tres hijos a su cargo- ya que las circunstancias de la familia no son las mismas y la renta que se necesita anualmente para vivir es mayor conforme mayor sea el número de miembros de la familia. Si el mínimo personal por el que no se declara a hacienda es de 3.500€ pues ese mínimo para no declarar irá aumentando en función de cuantos sean los componentes de la unidad familiar, de modo que si son 5 componentes pues aquellas rentas por debajo de 17.500€ no tributarán al fisco. Pero la cuestión no quedaría ahí sino que si esa misma familia de 5 componentes obtiene unos ingresos de 20.000€ no tendrá que pagar un tipo impositivo del 25% sobre esos 20.000€ sino que sólo tendrá que hacerlo por aquella cantidad que supere el mínimo establecido para “su rango”, en este caso sería un 25% de 2.500€. Esto que propongo es, además, una buena forma de hacer política social, política a favor de la natalidad. Algunos podrán decirme, y quizás con razón, que estas medidas también benefician mucho a las rentas más pudientes y yo les diré que todos somos iguales ante la ley y que por tanto se debe aplicar a todos las mismas reglas (tramos impositivos) sin discriminar por motivo alguno.

Esta política de dejar mayores cantidades monetarias en manos de las familias –unidades de consumo, en términos económicos- a simple vista puede parecer que crearía un agujero fiscal de proporciones bíblicas pero no es así puesto que este dinero en su mayor parte iría destinado al consumo, y del consumo es de donde más se lucra el Estado. Es una política económica de “felicidad fiscal” porque los consumidores disponen de más dinero y más capacidad adquisitiva y el Estado se lucraría a través del fuerte aumento que sufriría la demanda interna de nuestra economía; esto es, reducir el caudal que entra por una vía pero agigantar el caudal que entra por otra mucho más continuada.

Ahora bien, ese cambio en política económica no puede venir solito porque de hacerlo así sería un completo desastre ya que una política bastante liberal en términos económicos sería de difícil encaje en un Estado cuya política económica –yo diría que marcada por la Constitución- tiende al excesivo proteccionismo social. Ya lo dije hace pocas fechas que
abría que ir pensando una reformar a fondo del mercado de trabajo (casi que propugnando el despido libre –con matices-) y del sistema de pensiones para irnos hacia un sistema capitalista en su mayor porcentaje.


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