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27 enero 2006

Estado de histeria

Vivimos unos días en los que nuestra querida patria, España, parece sumida en un sin fin de refriegas políticas a causa del inoperante gobierno que nos ha caído en desgracia; en un estado de histeria colectiva que convendría sosegar los ánimos a no ser que queramos darle al Sr. Presidente el gusto que el tanto persigue de poder repetir lo que ya sucedió hace 70 años no sabe muy bien para que. Siempre se ha dicho que aquel pueblo que no atina a corregir sus fallos del pasado en el presente pues está condenado a repetir su historia pasada en el futuro cercano y España hoy en día parece no haber aprendido de los fallos de la república ni de los 40 años ignominiosa dictadura que prosiguieron tras la finalización de la guerra civil.

Se empieza por deslegitimar y despotricar contra la justicia y se acaba imponiendo un estado totalitario, que es al fin y al cabo el sueño oscuro de una izquierda que jamás consiguió establecer en España ese Estado totalitario con el que parecen soñar continuamente. En 1934 empezaron la guerra con un golpe de estado que llevaban meses preparando y que ejecutaron en octubre de 1934 –son tan cazurros que ni con un golpe de estado consiguieron imponer su añorada dictadura proletaria; vaya que ni dar un golpe de estado sabían- y cuyas represalias por parte del legítimo gobierno de la república (se encontraba España inmersa en el bienio radical-cedista) utilizaron desde ese mismo momento para parapetarse como únicos dueños de la democracia y la legalidad vigente –cuando en realidad fueron ellos quienes más la atacaron- desde donde acusar a sus adversarios políticos de fascistas y totalitarios. La jugada maestra hecha con aquel golpe, la posterior ingenuidad política del gobierno radical-cedista, los complejos de este mismo gobierno a la hora de reprimir “como dios manda” a los golpistas y la consiguiente manipulación histórica que de ello ha hecho la izquierda han conseguido que se vea a la derecha ideológica como “mala” y a la izquierda como “buena”; lo cual no es más que otra mentira más de esa izquierda española que hemos tenido la desgracia de sufrir. ¿Les suena a algo esto de intentar liquidar al adversario político quedándose o pretendiendo quedarse como únicos dueños de la legitimidad democrática?. Claro que debe sonarles, más que nada porque es lo mismo que están haciendo hoy en día, sólo que está vez lo hacen desde el gobierno y con formas adaptadas a los nuevos tiempos.

Que sosiegue la izquierda y en especial que sosieguen también los nacionalismos radicales que por desgracia nos ha tocado sufrir. Les digo que sosieguen porque no se puede juguetear con la unidad nacional ni con los intereses de la mayoría de los españoles así como si esto fuese jugar al “Scalextris”; y no se puede jugar porque con los intereses y los sentimientos de muchos millones de españoles no se juega. Pero claro si se empeñan en jugar con nosotros pues acabarán quemándose porque todo tiene un tope y este gobierno ha llegado ya al tope máximo permitido, no se le puede permitir al gobierno que desguace nuestra nación y desproteja nuestros intereses nacionales y personales por el simple hecho de tener que realizar un pago político a unos radicales que tratan de imponer un régimen nazi en Cataluña como si tal cosa; ya no es sólo que no sea permisible esto sino que es que no debería ni ser factible puesto que un partido anti-sistema y que lucha denodadamente contra los intereses de España pues es que ni siquiera debería permitírsele el tener representación parlamentaria ya que debería de ser un partido ilegal, al igual que lo es Batasuna.

El PSOE y el gobierno buscan la provocación, buscan la gresca política, buscan que se produzca un golpe de estado contra su gobierno para una vez parado ese golpe –confían en poder pararlo, cosa que esta por ver- poder ampararse en él para deslegitimar a la derecha ideológica y para demonizarnos durante décadas y décadas. No les vamos a dar ese gustazo, al menos yo no soy partidario de darles ese gustazo enorme, pero muchos compañeros colegirán conmigo en que todo tiene un límite y que a este gobierno no se le debe permitir ninguna barrabasada más. ¿Cómo habría de solucionarse entonces el asunto?; pues realmente no sé cual será la mejor solución pero parece lógico que lo primero sea que intervengan otros poderes del estado.


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