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02 enero 2006

El problema de la vivienda en España

Salen hoy los datos del crecimiento del precio de la vivienda en España durante el año 2005 y resulta que los precios han subido una media de un 10´1%; en otras palabras, una casa que hace un año costaba 200.000€ ahora cuesta 220.000€. La solución yo creo que es la liberalización del suelo por parte de los ayuntamientos y no el alquiler como proponen otros.
Una hipoteca media de 250.000€ concertada para una duración de 30 años a un interés fijo del 4% supone unos pagos mensuales de unos 723€, mientras que si optas por alquilar un piso este te puede suponer una cuota de alquiler de 650€ mensuales perfectamente -y quizás hasta me quedo corto-, con lo cual podemos concluir que alquilar un piso en vez de comprarlo es tirar el dinero. De ahí es de donde sale el problema de exceso de demanda de compra de vivienda. La gente ha llegado a la conclusión de que le renta más pagar una hipoteca y tener la vivienda en propiedad que estar toda la vida pagando una cuota de alquiler algo inferior pero sin la seguridad de que allí donde vives es de tu propiedad. Así pues, el alquiler para una situación pasajera de un corto periodo de tiempo pues si que renta pero a partir de ahi todo lo que no sea obtener el piso/vivienda en propiedad es tirar el dinero, tal y como demuestran las matemáticas.
Ya se dice aqui y lo mantengo yo, y es que si se liberalizase el suelo por parte de los ayuntamientos las subidas de precios serían bastante inferiores y no habríamos llegado a las cotas que hemos llegado de incluso conceder créditos hipotecarios a un plazo de 50 años.
El estudio refleja que el precio de la vivienda seguirá
creciendo, pero menos que en 2005. Previsiblemente, las subidas más moderadas
serán en aquellas localidades que dipongan de mayor oferta de terrenos
edificables.
En la mayoría de localidades los terrenos que hay vacíos son terrenos, estos son rústicos no edificables con lo cual, y al restringirse uno de los factores productivos esenciales en la vivienda, pues hace que disminuya la oferta, y como la demanda no frena y sigue aumentando pues el precio de la vivienda sube inevitablemente. Que se recalifiquen dichos terrenos y los hagan edificables de manera que pueda aumentar la oferta de vivienda nueva y de paso baje el precio de la vivienda. A esto los ecologistas me dirán que estoy contribuyendo a la destrucción del medio ambiente y yo les digo que no, que a los constructores ya les hacen pagar "el diezmo" de los terrenos que quieren construir para dedicarlo a parques y zonas verdes (se obliga a dedicar el 10% del terreno a zonas verdes y parques).
Los intervencionistas abogan para que el Estado se inmiscuya más aún (sabiendo que los ayuntamientos y el propio Estado se lucran a base de impuestos cada vez que hay una compra-venta) en el mercado de la vivienda siguiendo al pie de la letra los postulados Keynesianos de la tercera década del pasado siglo. Desde 1950 se ahonda en la necesidad de que cada vez el Estado tenga menor peso en el PIB de cada país (en España rondaba el 8% en 2002 si mal no recuerdo), y de hecho así va sucediendo desde entonces. Sin embargo aquí en España son ya muchas las voces que abogan por la vuelta de "papi Estado" para solucionar los problemas que la propia burocracia del Estado a ocasionado. Si los terrenos fuesen "libres" (es decir, que no estuviesen clasificados en edificables y no edificables) el precio de la vivienda no se habría multiplicado por 8, como lo ha hecho en los últimos 20 años (concretamente desde 1986).
El liberalismo funciona y funciona bien, más aún en una economía ya consolidada como la nuestra, así que no se puede entender que se reniegue de el basandose en las crisis de la segunda mitad del Siglo XIX, sabiendo además que por aquel entonces ni las economías estaban consolidadas ni se hizo correctamente el paso de un Estado absolutista a un Estado Liberal (al menos en lo economico) ya que se apostó por un cambio radical y no progresivo, como debió haber sido para evitar así esas hambrunas galopantes que se daban en el siglo XIX cada tres o cuatro años.


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