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03 junio 2005

Crónica de un genocidio: Katyn, 1940

Os copio aquí un magnifico artículo escrito por Maggie en su blog "MaggieWorld":

El asesinato es ya una cosa horrible cuando afecta a una sola víctima, pero cuando se trata de un ataque montruoso contra la humanidad resulta totalmente incomprensible, como ocurrió en la matanza de Katyn, una de las mayores atrocidades de la historia perpetradas a sangre fría, en las que fueron muertas 4.143 personas inocentes, entre ellas el sacerdote católico polaco padre Zielkoski.

El historiador César Vidal, en una acertada visón sobre los genocidios de la izquierda, ha comparado en su libro "Paracuellos-Katyn" esta matanza en tierras rusas con la sucedida aquí en España y de la que fue responsable el genocida hoy homenajeado por nuestro gobierno Santiago Carrillo. En palabras de Gorka Echevarría Zubeldia: Katyn y Paracuellos fueron dos ejemplos de lo que supuso la revolución socialista. Los que no van a los homenajes de ciertos políticos no son los malos. Los malos son quienes mienten y reinventan la historia de España para practicar un victimismo que oculta su cara más sangrienta.

La historia empieza el 17 de septiembre de 1939, día que Hitler y Stalin se dividieron la Polonia conquistada y asolada por la guerra. Los soviéticos transportaron a 15.000 oficiales e intelectuales polacos desde su sector hasta los campos de trabajo de la Unión Soviética.

Entre los meses de Abril y Mayo de 1940, durante cinco semanas, el servicio secreto soviético NKVD estuvo transportando prisioneros polacos desde campos de concentración en Starobielsk, Kozelsk y Ostashkow hacia un lugar en la carretera Smolensk-Vitebsk. La orden directa de Stalin era eliminar a los prisioneros (las famosas purgas de Stalin que tan bien han copiado algunos de los hoy héroes de la democracia). Unos 500 se salvaron de la brutalidad de la vida en el campamento para ser adoctrinados en el sistema comunista. Los demás languidecieron en los campos de concentración hasta abril de 1940, y entonces desaparecieron todos.

En junio de 1941 los nazis rompieron su pacto de paz con Stalin y se adentraron en Rusia. Dos años más tarde, en una zona de bosque en Katyn, cerca de la ciudad soviética de Smolensk y gracias a una jauría de lobos que azotaba la zona, los alemanes descubrieron lo que parecía una parte escarbada del terreno, al lado de una cruz hecha con ramas de árbol, y en cuyos alrededores había huesos. Se realizaron excavaciones al encontrarse más osamentas, lo que obligó a extender la búsqueda. Lo que hallaron fue espeluznante: una enorme fosa (luego se encontrarían siete más) de 28 metros de longitud por 16 de anchura, en cuyo interior se acumulaban doce capas superpuestas de cuerpos humanos vestidos con uniformes polacos, con insignias y medallas, pero sin anillos ni relojes. Los más de cuatro mil cadáveres presentaban en su totalidad heridas de bala en el cráneo o en la nuca , además de fracturas del maxilar inferior y en muchos casos marcas producidas por bayonetas. Todo hacía suponer que formaban parte del total de los polacos desaparecidos. Las condiciones físicas del suelo habían permitido la conservación de los cuerpos. Y, al mismo tiempo, la identificación podía ser realizada sin problema alguno debido a que conservaban entre sus ropas las tarjetas de identidad y una amplia variedad de papeles y objetos personales.





Los nazis culparon enseguida de la matanza a sus enemigos comunistas, pero en plena guerra no había manera de demostrar la culpa de una u otra nación. Por su parte, los soviéticos, tras recuperar más tarde Katyn de las tropas alemanas en retirada, declararon inmediatamente que habían sido los nazis y no ellos los responsables del genocidio. La Unión Soviética siempre negó con vehemencia toda participación en la matanza, pero se han venido estudiando las declaraciones de polacos que escaparon a la purga de Stalin y huyeron a Occidente y que confirman claramente la versión alemana.

Se dice que soldados soviéticos fueron enviados a Katyn en 1940 y se les ordenó cavar una fosa. Entonces llegó un tren de ganado con cargamento humano: más de cuatro mil polacos fueron sacados de él y llevados a aquel bosque, donde lo que vendría a continuación no podía ser observado directamente por los habitantes del pueblo. Los polacos fueron colocados en hileras, y los soviéticos, por riguroso orden, fueron disparando a cada hombre un tiro en la nuca y arrojando los cadáveres a la fosa. Cuando parecía que escaseaban las municiones se llenaba de serrín la boca de algunos prisioneros para que se ahogasen, siendo enterrados todavía vivos debajo de la siguiente hilera de víctimas.

Según informaciones, algunos soldados soviéticos se negaron a participar a realizar las ejecuciones, y así se suicidaron, arrojándose a la fosa. Los soldados que cumplieron las órdenes fueron más tarde dispersados e incorporados a otras unidades en toda Rusia.

Cuando la URSS recupera sus territorios ocupados, inmediatamente vuelven a exhumar los cadáveres y emiten informes probatorios de los "verdaderos autores de la masacre", es decir, las fuerzas armadas alemanas. Para entonces, como se supo más tarde, no había un político británico que creyera remotamente en la culpabilidad alemana, aunque públicamente manifestaran el descargo de culpa del aliado soviético.

Durante el juicio de Nuremberg se intentó, bajo presión soviética y la indiferencia cómplice británica, de investigar y acusar a los "culpables" alemanes del crimen en masa de Katyn. Incluso se pretendió incriminar a oficiales superiores incluso generales, que no habían sido incriminados en otros supuestos actos criminales, en una patraña digna de las manipulaciones a que nos tiene acostumbrados el comunismo. Los casquillos y las balas encontrados en los cadáveres eran de fabricación alemana, pero posteriores investigaciones confirmaron que se trataba de las municiones vendidas a los soviéticos y que formaban parte del parque regular de sus fuerzas armadas.

Por los archivos del juicio, en virtud de los Estatutos de Nuremberg según los cuales los informes de las comisiones de encuestas aliadas tenían el valor de prueba, el informe soviético sobre Katyn, acusando a los alemanes de la matanza de 11.000 militares y civiles polacos fue aceptado por los vencedores como prueba auténtica, indiscutible, el 8 de agosto de 1945. Finalmente no hubo pruebas suficientes y la causa fue sobreseída.

En 1952, en base a una documentación dejada por el asesinado presidente de la comisión polaca, los norteamericanos decidieron reabrir el caso. Pero a las reuniones del tribunal congregado en la ciudad de Frankfurt no acudirían ni soviéticos ni polacos, cuya presencia había sido requerida. Polonia se encontraba ya por entonces incluida dentro de la esfera de Moscú, y cualquier actuación dirigida en contra de los intereses de la potencia dominante no podía ser tenida en cuenta.

Como epílogo del caso, en 1989, después del colapso de la Unión Soviética, el Primer Ministro Gorbachov admitió, que el servicio secreto NKVD había ejecutado a los polacos y confirmaba la existencia de otros dos lugares más de ejecución similares, donde siguiendo las órdenes de Stalin, en Marzo de 1940, la NKVD había dado muerte a 25.700 polacos, incluyendo los encontrados en Katyn.

En Mayo de 1992, en un bosque cerca de Kharkov, investigadores privados rusos descubrieron una fosa común conteniendo 3.891 cuerpos de oficiales polacos procedentes del campo de Starobielsk en Ukrania. En Junio de ese año, las autoridades rusas descubrieron 30 fosas comunes en Miednoje, 100 millas al noroeste de Moscú, que ontenían los restantes 6.287 prisioneros polacos del campo en la isla Ostashkov en el Lago Seliguer.

Antes de la masacre de 1940, 245 oficiales de Kozielsk, 79 de Starobielsk y 124 del campo de Ostashkor, fueron transferidos, por razones no aparentes, al campo de Pavlishchev Bor, a cien millas al noroeste del campo de Kozielsk. Esos 448 oficiales fueron los únicos supervivientes de la masacre de Katyn. En otros lugares del bosque de Katyn se encontraron otras tumbas, conteniendo cuerpos de políticos rusos prisioneros que fueron ejecutados por la NKVD antes de la guerra. Parece ser que el bosque de Katyn fue el lugar principal de ejecuciones de la NKVD de Stalin.

El 13 de Abril de 1990, cincuenta años después de la masacre, Boris Yeltsin oficialmente admitió la responsabilidad de la Unión Soviética en el crimen de Katyn y el 14 de Octubre de 1992, envió al presidente polaco Lech Walesa los archivos secretos del caso.

Después de comprobar que un horror como el de Katyn existió, que hay una clase de brutalidad que empuja al hombre a empuñar un arma contra sus indefensos semejantes en cumplimiento de órdenes, que hay sádicos, enfermos que dictan éstas, y que hay un horror llamado exterminio del hombre por el hombre sólo cabe preguntarse ¿cuántos otros Katyn quedan aún por descubrir?


NOTA: Fotos de la revista "Signal" por cortesía de esta web


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