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30 mayo 2005

El NO francés y las soluciones inquisitoriales

Se confirma pues la idea de que ZP es gafe ya que tras conseguir el fracaso de Shroeder en Wesfalia del Norte (Alemania), ahora ha conseguido otro éxito impresionante y es colaborar con la camapaña del NO en Francia; un NO que manda al carajo (F. Alonso dixit) esta "prostitución europea" que los politicuchos de tres al cuarto que gobiernan en Europa nos querian imponer.

Una Constitución no puede ser un tratado entre Estados, porque un tratado entre Estados no es más que un tratado entre Estados y darle a este la "autoridad" de Constitución sería algo así como dar una carta otorgada, al estilo de las que se destilaban en la antigüedad. Es así de simple, una constitución para el pueblo no puede ser una carta otorgada por los políticos que manejar ellos a su antojo.Una constitución que no está hecha para un pueblo sino para unos estados no puede conllevar a otra cosa que no sea el rechazo del pueblo, si se la dan a conocer perfectamente.

Tras el NO fracés al tratado ya han surgido voces inquisitorias desde la izquierda -autodefinida como adalid de la democrácia y el poder del pueblo- como por ejemplo la de Pepiño, que nos dice que se vuelva a votar otra vez cuando la situación interna sea más estable; vamos que nos esta diciendo que se siga votando hasta que salga un sí, tal y como insinuo Valery Giscart D´Estaing días atrás.

Estas voces inquisitoriales que piden que se vuelva a votar hasta que salga un sí no son propias de gobiernos o países teóricamente democráticos en el fondo y en la forma. No es concebible que Pepiño recomiende, tras una aguda crisis de zapaterismo, que se vote de nuevo porque ello es como decirle a los franceses que han votado NO que su voto no vale una mierda. No es un táctica nueva en la izquierda, ya que no hay más que recordar aquellas famosas frases de El Socialista en 1934, <> o <>.

Las consecuencias de este NO francés son impredecibles en todos los campos, pero lo que sí que es seguro es que provocará una reacción en cadena del resto de países que pensarán aquello de "si Francia ha dicho que NO para que vamos a decir nosotros que SI". Ya se verán las consecuencias, pero lo que si ha quedado claro es que las prisas zapatéticas han sido todo un fracaso, ya que ahora parecemos los tontos de europa.


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